1. Ajo crudo triturado (la forma más potente)
La alicina se forma solo cuando el ajo se machaca o pica.
Cómo hacerlo:
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Toma un diente de ajo.
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Machácalo o pícalo muy fino.
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Déjalo reposar 10 minutos → este tiempo es necesario para que la alicina se active.
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Consúmelo directamente o mezclado con miel o limón si el sabor es fuerte.
Dosis recomendada:
1 diente de ajo crudo al día.
2. Ajo con miel (remedio para el sistema inmune)
Este es un remedio tradicional y muy eficaz.
Cómo prepararlo:
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Mezcla 1 cucharadita de ajo picado con 1 cucharadita de miel.
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Tómalo por la mañana en ayunas.
Beneficios:
✔ antibiótico
✔ antioxidante
✔ antiinflamatorio
3. Aguachile de ajo en agua tibia
Para quienes no toleran el ajo directo.
Cómo hacerlo:
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Tritura 1 diente de ajo.
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Déjalo reposar 10 minutos.
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Agrégalo a un vaso de agua tibia y bebe.
Ayuda a:
✔ mejorar digestión
✔ combatir bacterias intestinales
✔ limpiar el organismo
4. Ajo fermentado o ajo negro
Si el ajo crudo te irrita el estómago, el ajo negro es una alternativa excelente:
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más suave
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no huele fuerte
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conserva propiedades antioxidantes y antimicrobianas
5. Ajo cocido (menos potente)
Sigue siendo saludable, pero pierde la mayoría de sus propiedades antibacterianas.
Aun así, mejora:
✔ circulación
✔ colesterol
✔ salud cardiovascular
Precauciones importantes
No consumir ajo en exceso si tienes:
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gastritis severa
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problemas de coagulación
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si tomas anticoagulantes
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si te produce ardor o dolor de estómago
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